![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
INFORMACIÓN PARA PADRES
Y SI, A PESAR DE TODO ELLO, MI HIJO SIGUE RECHAZADO Y NO QUIERE IR AL CENTRO ESCOLAR, ESTÁ DEPRIMIDO, ETC., O POR EL CONTRARIO CONTINÚA AGREDIENDO A COMPAÑEROS Y PARTICIPANDO EN PROCESOS DE MALTRATO A OTROS COMPAÑEROS...Desgraciadamente, algunas veces se llega tarde y el daño psicológico que se ha producido a la víctima es tal que, para recuperar su autoestima, requerirá la intervención de un psicólogo. Algunas víctimas cambian de centro escolar entendiendo que así comenzará una nueva vida escolar. Esto no siempre surte efecto, puesto que puede haber una serie de circunstancias personales en la víctima que propicien la agresión hacia su persona; no hay garantías de que no se den incidentes semejantes en el nuevo colegio. Siempre que sea posible es más recomendable que la víctima restablezca su imagen ante los demás allí donde surgió el problema. Para ello se le deberán indicar una serie de habilidades y conductas que le ayuden a crear nuevos vínculos afectivos y relacionales con sus compañeros. En los primeros años de la adolescencia es esencial que la escuela y la familia trabajen juntos y se apoyen mutuamente, creando oportunidades para el adolescente que le ayuden a recuperar o a renovar su capacidad de una mejor y más satisfactoria relación con sus iguales. Sin embargo, el cambio de centro escolar debe ser aconsejado para el agresor en caso de no cejar en su empeño. Al retirarle del contexto que le ampara y en el que encuentra el apoyo y la posición social que le permite ejercer el poder de forma abusiva, se le obliga a situarse en una situación más homogénea con el grupo de nuevos compañeros en el nuevo centro y se le otorga la posibilidad de buscar nuevas relaciones con actitudes y comportamientos distintos. Además, con el cambio, el chico o chica agresores han de asumir que su conducta es contundentemente inadmisible en la sociedad, que no se les permite bajo ningún concepto y que tiene consecuencias: apartarle de su grupo de amigos, que reforzaba su conducta agresiva e irrespetuosa hacia un compañero. También, desde una perspectiva educativa, la ejemplaridad para el conjunto de la escuela, al conocer que las conductas de hostigamiento y maltrato graves no son permisibles y que se toman medidas firmes en caso de no cesar, favorece que el conjunto del alumnado asuma que lo que se dice es coherente con lo que se hace, lo que de ninguna forma sería el caso si tuvieran que cambiar de centro aquellos que necesitan más protección, apoyo y ayuda por parte del conjunto de la escuela: las víctimas.
|
|